Flirteo virtual: el paradógico auge de las apps de citas en pleno aislamiento


Fuente: LA NACION – Crédito: Shutterstock

Había bajado la app hacía un par de años pero casi nunca la usaba. Aquella vez lo hizo más que nada impulsado por sus amigos, que a menudo comentaban las historias de sus citas fallidas o exitosas y no quería quedar afuera de esos temas de conversación. Pero hoy, en cuarentena y sin mucho para hacer, César, un diseñador web que vive solo en PH en Colegiales, empezó a usar Tinder de manera casi diaria, sin un objetivo demasiado claro más que iniciar una conversación y algún coqueteo virtual con alguna chica. Lo primero que le llamó la atención fue la buena predisposición de muchas mujeres a chatear con él. Incluso le sorprendió algunas conversaciones subidas de tono. Pero sobretodo, se asombró con la profundidad de algunas charlas que nada tenían que ver con una intención sexual o erótica. La necesidad de expresarse en medio de la pandemia llega a canales insospechados.

Contra todo pronóstico, las apps de citas están en auge: en tiempos de distanciamiento social, aplicaciones como Tinder, OK Cupid y Grindr, entre muchas otras, están teniendo un boom de bajadas y usos en todo el mundo aunque los encuentros físicos, cuerpo a cuerpo, no puedan concretarse. Para muchos usuarios, el flirteo o coqueteo virtual es visto como una manera de atravesar estos momentos de angustia e incertidumbre y muchos que ni siquiera eran usuarios activos como César están empezando a hacerlo. En cambio otros, que no tenían la aplicación, la han instalado en sus celulares para explorar y ampliar nuevos horizontes románticos. “Conozco un montón de gente como yo que no le daba bola a estas apps y ahora están a full usándolas -cuenta César-. Me parece que sirven más como distracción y acompañamiento, y creo que está bueno coquetear o hablar con alguien aunque no sé si es con un fin concreto. Pero en una de esas, cuando la cuarentena se termine, alguno de los encuentros se concrete”, se entusiasma el diseñador web, de 28 años.

Algunos datos aportados por Tinder hablan de que en España e Italia, dos de los países más castigados por el coronavirus, hay un 25% más de conversaciones diarias respecto de antes de que se desatara la pandemia. Incluso, la app de citas más popular del mundo acaba de liberar para sus millones de usuarios una función que antes era paga: se trata de Passport, un servicio que permite conectarse con personas de otros países y no solamente con aquellos que estén dentro de un rango cercano, como permitía hasta ahora la versión gratuita de la app. La iniciativa fue todo un éxito. “Le acercamos a la comunidad la tecnología para compartir, aprender y escuchar a aquellos que están experimentando la misma CEO de la compañía, Shar Dubey. Y en la misma sintonía un mensaje de la app enviado a sus usuarios alienta a seguir matcheando. “La distancia social no implica distanciarse. Hemos comprobado que en las zonas más afectadas por el COVID-19 las conversaciones por chat son más largas. Sabemos que tenés muchas cosas que decir mientras todos nos esforzamos por protegernos y evitar la propagación del coronavirus”, dice el mensaje, que intercala con otras recomendaciones y hace hincapié en la necesidad de permanecer en casa.

En Argentina la tendencia es similar: según Federico Volinsky, el CEO y fundador de Blind Love, una app de citas de origen argentino que pregona el matcheo por afinidad más que por las cualidades físicas, sostiene que desde que comenzó el aislamiento todos los días equivalen a un domingo, que es el día en el que más se usa la app. “Para la mayoría es un escape. Nosotros propiciamos que la gente se conozca en profundidad y esto nos viene bien. Alentamos a que los encuentros se establezcan por mayor cantidad de intereses en común y por eso, a medida que esos intereses coinciden y son mayores, las fotos se van aclarando. La cuarentena provocó un aumento de usuarios y de tiempo de uso en todas las apps de citas. En nuestro caso, todos los días son como un domingo: la gente pasa entre una hora y media y dos en la aplicación”, sostiene.

Otro de los sitios de citas (dirigido más que nada a personas casadas o en pareja con ganas de tener una aventura) que reafirma esta tendencia es Second Love. Un relevamiento en Europa (funciona en Holanda, Bélgica, España y Portugal) habla de un incremento del 25% del uso del dating site. “Lógicamente aumentó el uso de la plataforma pero bajó el de los encuentros personales -sostiene Anabella Santos, manager de Second Love en América latina-. Pero en nuestra región, y más específicamente en Argentina, cuando se declaró la primera etapa de la cuarentena notamos una baja del 20% del uso de la plataforma. Luego, a partir del cuarto o quinto día del aislamiento se regularizó porque los usuarios se hicieron la idea de que esto llevaría un tiempo largo y volvieron a visitar el portal”, describe Santos.

Sin embargo, la ejecutiva destaca un cambio en el comportamiento: “Nuestros usuarios lo utilizan de manera más frecuente pero tienen menos permanencia. Esto puede estar asociado a la falta de espacio e intimidad ya que están con sus familias todo el día -analiza-. De todas maneras, aseguran que les gusta entrar en el sitio para poder flirtear, que eso los mantiene vivos y los levanta un poco el ánimo en este momento tan difícil”.

Aunque para muchos propiciar o alentar este tipo de encuentros virtuales sin la posibilidad de concretarlos puede resultar un sinsentido, Valeria Schapira, periodista experta en vínculos, asegura que no es así. “Esto de calentar sin concretar no es tan así porque está la virtualidad y muchas veces se concreta de esa manera. Pero yo creo que se están dando cosas muy interesantes a nivel vincular. La gente tiene más tiempo y hay una intensificación del uso de estas apps y plataformas. Por un lado, se pierden los frenos inhibitorios y algunos límites; esta situación de ‘se acaba el mundo’ habilita a la gente a decir y hacer cosas que en otro momento no hubiera hecho -plantea-. Pero por otro lado algo que empieza producto de la calentura termina en un contacto profundo. Muchas veces, con estas apps la gente se quejaba de que el sexo estaba más al alcance de la mano y hoy, que no podemos tocarnos, paradójicamente sirven también para desnudar el alma: los miedos, las angustias están a flor de piel. Y hay veces es más fácil abrir el corazón con un desconocido que con un amigo. Sin duda, estas apps están propiciando nuevas intimidades”.

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